1930: un álbum para el recuerdo

8/11/19 | Lecturas

¿Quién fue Raúl Jude, presidente del Consejo de la Asociación Uruguaya de Football y de la Comisión Organizadora del Field Oficial que hizo posible la construcción del Estadio Centenario de Montevideo y la celebración en la capital uruguaya del primer Campeonato Mundial de Football de 1930? ¿Cómo se construyó e inauguró el Centenario y qué opinó de él Jules Rimet, presidente de la FIFA en aquellos tiempos? ¿Cuál fue el reglamento, punto por punto, con el que se disputó aquella histórica primera copa, destinada a ser alzada en triunfo por la Selección Uruguaya? ¿Cuáles fueron las series, los fixtures? ¿Quiénes los delegados y jugadores de cada selección participante?

Toda esta información y más, en abundancia de pormenores y registros fotográficos, está contenida en el Álbum “Primer Campeonato Mundial de Football”, del que se publicaron 3.000 ejemplares una vez finalizado el encuentro. Se trata de un valioso documento de época, material fundamental para entender de primera mano cómo de desarrolló y se vivió el histórico torneo.

Desde la narración al detalle de los primeros y segundos tiempos de cada partido disputado, la posición de los equipos y los datos estadísticos de cada rueda hasta una profusa descripción del partido final disputado entre Uruguay y Argentina y la transcripción de los comentarios y memorias de quienes vivieron de primera mano la competencia, todo lo necesario para revivir el minuto a minuto del primer Campeonato Mundial de Football se encuentra en este álbum bilingüe, pues, al tono de la época, cada detalle fue plasmado en español y en francés.

Aquí encontramos, bajo el título “La actuación de los uruguayos”, a Ballesteros, “poco empleado y constantemente vigilado por Nazzasi”, a Nazzasi, “solo al final se le anotó alguna falta por demasiado confiado”, a Mascheroni, “gran back, enérgico, de quite bastante seguro y vigilante”, a Andrade, “flojo en algunos momentos, descuidó al puntero y perdió colocación”, a Fernández, “impuso su juego y detuvo a la delantera argentina en lucha abierta y franca”, a Gestido, “se afirmó a raíz del empate y de ahí en adelante constituyó una figura de relieve”, a Dorado, “el gol de Castro se debe a un esfuerzo suyo rematado inteligentemente”, a Scarone, “jugó con acostumbrada maestría, pasó mucho, hizo juego e hizo hacer”, a Castro, “enérgico, decidido, entrador, codicioso, siempre estaba en los momentos de apremio”, a Cea, “sin ningún egoísmo muchas veces sacrificó su posición para poner en juego a un compañero” y a Iriarte, “la revelación del cuadro uruguayo, nos parecía ver a Somma en sus grandes tardes”.

Uno de estos tres ejemplares (lote 102) cuenta con el añadido anecdótico de haber pertenecido a Aristides Lupinacci, médico, músico y futbolista uruguayo nacido en 1892, uno de los creadores y primeros presidentes, en 1914, de la Liga Uruguaya de Football que tuviera como primera sede el local de la Asociación de Estudiantes de Medicina. Testigo de las glorias futbolísticas uruguayas de 1924, 1928 y 1930, Lupinacci murió en 1948 sin llegar a ver a la Selección Uruguaya alcanzar su cuarta estrella mundialista. Digno de ser recordado, la temporada 100 de la divisional A de 2013 fue denominada “Aristides Lupinacci” en su homenaje. Quedó inmortalizado, además, y con justicia —junto al grupo de amigos con los cuales creara la Liga de 1914, que se daban a conocer como “La cumparsa”—, en la dedicatoria que Gerardo Matos Rodríguez ofreciera junto al tango más emblemático de todos los tiempos: La Cumparsita.

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