Con licencia para jugar: los soldaditos de Leonel Gallo

18/05/20 | Lecturas

En el universo del coleccionismo de militaria, muchos de sus cultores suelen complementar las vitrinas o exhibidores con soldaditos. Probablemente, ésta sea una forma indirecta de aliviar la pesada carga que representan los artefactos bélicos, cuando se tiene en cuenta su contexto.

Leonel Gallo era uno de los coleccionistas de artículos militares más exquisitos de la región. Sin embargo, los soldaditos no constituían un complemento de su rico acervo. Todo lo contrario: tenían vida propia.

Es de destacar que, en el armado de su colección, el espíritu lúdico de Leonel se impuso sobre el purismo de las figuras y el predomino de los “clásicos”. En algunas de nuestras charlas, recalcaba que le hacían falta más tropas, artillería, blindados o equipos de sanidad para sus ejércitos que, desplegados sobre una mesa, le hacían notar sus carencias antes de salir al campo de batalla.

Lote 351. Hiriart. Ejército alemán.

No hacía muchos años que Leonel había comenzado a adquirir soldados en los lugares más diversos y, en algunos casos, inalcanzables para el común de sus pares. De todas maneras, no había partido de cero. A mediados de la primera década de este siglo, decidió recuperar los soldaditos de su infancia del ostracismo al que habían sido condenados en el apartamento de su madre.

A sus “tropas de élite” les fue sumando nutridos refuerzos “reclutados” en la montevideana Galería Central, durante sus pausas del mediodía, en los domingos en Tristán Narvaja, y en diversos locales y ferias de antigüedades de Buenos Aires, Madrid, París y Londres, ciudades que visitaba habitualmente. Algunos de sus sitios preferidos eran la tienda parisina La Boite de Soldats y The London Toy Soldier Show, de donde provienen varias de las piezas de esta subasta.

Lote 367. Hiriart. Ejército inglés.

Lote 379. Britain. Ejército uruguayo.

En esta colección, que se subastará en Zorrilla el próximo 11 de junio de 2020, hay figuras para todos los gustos y, especialmente, material que rara vez llegó a la región, más allá de los soldaditos fabricados en el país y en Argentina.

Para los amantes del plástico, existe una enorme variedad de soldados franceses de Starlux y Jim, españoles de Reamsa, ingleses de Britains Deetail y Timpo, italianos de Landi y griegos de Aohna. Todo esto, complementado por grandes lotes de figuras uruguayas de Morelia-Nardi y las argentinas de DSG.

Los coleccionistas clásicos encontrarán un considerable surtido de plomo, aluminio y de otras aleaciones metálicas, entre los que se destacan soldaditos de Britains, Heinrichsen, Heyde, Mignot, Quiralu y, sobre todo, de Hiriart que, paradójicamente, casi no se consiguen en Uruguay.

Una buena cantidad de figuras de pasta de Elastolin, Lineol, Leyla, Schusso y Confalonieri, además de los checoslovacos de caucho fabricados por Bata, corona este original conjunto de soldados reclutados por Leonel Gallo, que hoy les otorga licencia para que sigan combatiendo sus guerras en miniatura y desfilando sus victorias en otras colecciones.

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