Los punzones ingleses: una historia centenaria

18/08/19 | Lecturas

La mayoría de los trabajos de orfebrería europea en plata que existen hoy en el Uruguay fue realizada entre los siglos XVIII, XIX y XX. Algunos de ellos llegaron a nuestro puerto con las olas migratorias del siglo XIX, pero la mayoría lo hizo durante la primera mitad del siglo pasado, fundamentalmente en el período de entreguerras, durante las décadas en que el país crecía económica y culturalmente y sus habitantes cruzaban el océano a encontrar en el norte aquellos valiosos objetos que, en los tiempos confusos y turbulentos de un continente atormentado por los conflictos bélicos, podían entonces adquirirse con mayor facilidad a precios de oportunidad.

La platería inglesa, una de las más cotizadas, además de sus diseños posee también una característica especial: sus punzones, o marcajes, como también se los denomina. Llamados “hallmarks” en inglés, se trata de sellos estampados en objetos realizados en metales, principalmente para certificar el contenido y calidad de los metales preciosos. Su uso es de larga data, y existen objetos de plata con evidencia de haber sido sellados ya en el siglo IV A.C. Pero fueron los ingleses, sin embargo, quienes en tiempos de la Baja Edad Media comenzaron a implementar un sistema más detallista y riguroso.

La historia inicia en el siglo XIV, cuando el rey Eduardo I promulgó un estatuto por el cual todos los artefactos realizados en plata esterlina, es decir, aquellos que tuvieran en su aleación un 92.5% de plata pura (925 en 1.000), debían ser testeados por “guardianes del oficio” y marcados con un punzón en forma de cabeza de leopardo, que pasaría a identificar los trabajos aprobados en las oficinas de ensayo metalúrgico de la ciudad de Londres. Otras ciudades, con el tiempo, tendrían también sus propios símbolos, como el ancla de Birmingham o la corona de Sheffield.

En 1363, en un nuevo estatuto real, se declaró la obligatoriedad de que cada platero sellara sus creaciones con una marca personal o punzón de orfebre, y casi un siglo más tarde, en 1478, las autoridades implementaron el uso de una nueva categoría de punzones para las piezas, la letra de fecha, que sellaba la plata con una letra del abecedario que cambiaba de forma consecutiva cada 19 de mayo, día de San Dunstán, patrono de los orfebres. El ciclo de los marcajes ingleses tuvo un nuevo mojón en 1544, durante el reinado de Enrique VIII, cuando las piezas comenzaron a ser selladas con la que quizás sea la marca más característica de la platería inglesa: el león pasante, que nos indica que la pieza es una pieza de plata inglesa.

El último de los punzones, conocido como “duty mark”, fue implementado en 1784 para certificar el pago de un nuevo impuesto a los trabajos en plata, tomó la forma de la efigie del monarca y fue utilizado desde el reinado de Jorge II hasta el de la reina Victoria, cuando el impuesto fue abolido en 1890.

La pieza ofrecida en la subasta de agosto de 2019 con el lote 325, grabada con cinco punzones, es un ejemplo notable en la historia centenaria de la interesante y buscada platería inglesa.

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